miércoles, 17 de febrero de 2010

Casas de apuestas mal llamadas bancos





La palabra “inversión” ha alcanzado su mayor esplendor léxico de todos los tiempos. Y es que no hace falta que lo diga yo, es que hoy día se le llama inversión a cualquier cosa, especialmente en este país “pata negra”.



Sí, ¡Inversión! Parece que evoca a la palabra diversión y eso nos gusta a todos. En nuestro país, se llama “inversión” a cualquier actividad que lleve asociada un desembolso económico. Lo cual permitiría incluir bajo ese término multisemántico infinidad de posibilidades: inmuebles, obras de arte, acciones, depósitos, sellos, CFDs, Warrants, Futuros, y así sucesivamente hasta llegar a las tragaperras.



Centrándonos en el tema que deseo tocar, vemos que los bancos han diseñado productos financieros tan complejos, que la consecución de resultados en los mismos, no depende de la buena o mala evolución del negocio del subyacente, sino de una burda aplicación de la probabilidad y estadística. (¿O a algo más?)



Por ejemplo, los CFDs, ese invento maravilloso que nos permite a todos multiplicar los panes y los peces, dando rienda suelta a nuestro ego y a nuestro “músculo financiero”. He de decir a favor de los CFDs, que son el instrumento financiero más comprensible de toda la colección, así que imaginad el resto.



La cuestión es que, si usamos los CFDs con un apalancamiento alto, no solo debemos valorar cuanto vale el negocio ahora y cuanto puede a valer en el futuro, sino también cuando el caprichoso mercado decidirá darnos la razón si es que la tenemos.

En esta ocasión es cuando la frase “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted puede permanecer solvente” cobra verdadero sentido.



Propongo una hipótesis, imaginemos que operamos con CFDs con una garantía de un 20%, recordad la mejor inversión efectuada en vuestra vida, intentar recordar el precio de entrada, y pensar en el precio mínimo alcanzado por el valor después de vuestra entrada. Probablemente, con CFDs el resultado hubiera sido GAME OVER. Adiós al dinero, y a la oportunidad.



Si algo he aprendido en el turbio negocio de la bolsa es que: “piensa mal y acertarás”. Recientemente leía la revista AlterECO (Que edita Societe Generale), y me llamaba la atención la excesiva publicidad a los Warrant In Line. También me fijé, en que, la mayoría de ellos el toque de barrera se hallaba en 10.000 puntos en el caso del IBEX 35. Y acto seguido me malicié que ese punto podría estar en peligro. Dicho y hecho, en 3 sesiones, el IBEX35 traspasó esa barrera. ¿Casualidad? Bueno… Societe Generale vendiendo del orden de 2 a 4 millones de títulos por sesión de los principales blue chips del IBEX puede que ayudara un poco. No se mucho de Warrants, pero cuando veo notas en la CNMV de hechos relevantes que indican que el Warrant tal ha tocado la barrera y que se extingue totalmente su valor, supongo que no debe de ser demasiado bueno para los que han contratado ese producto.



A parte de expresar mi opinión totalmente contraria a obtener ganancia económica de la “suerte”, me pregunto si alguien puede poner en duda la frase de “la banca siempre gana”, cuando es el caso, de que la banca puede por arte de magia alterar el resultado de los dados.



Llamarme malpensado, pero esa es precisamente mi sospecha, la banca de inversión, mejor denominados los trileros legales, cuantifican las posiciones globales de los clientes y si estiman que poner en marcha su maquinaria de manipulación es rentable para “adjudicarse” esos fondos de clientes. Pues lo hacen y listo. La misma sospecha tengo en cuanto a los CFDs, cuando obsevan posiciones muy mayoritarias y muy apalancadas, pues a por ellas que van, hasta que salten stops y garantías.

Y lo mismo pasa cuando uno quiere invertir de manera seria en un valor con perspectivas y al contado. El accionista de control aprovechando el momento, propone una ampliación de capital con descuento, y con ese poderosísimo efecto imán de las acciones nuevas, y resulta que ya tiene la acción al precio que quiere para opar, silvar o cantar según su apetencia.

Con razón en Estados Unidos, en mi opinión de los pocos países que miman al ciudadano (quizás demasiado) están prohibidas dichas operaciones.



Pero aquí la CNMV es diferente, con la alegría que le caracteriza, no tarda en tachar de ignorancia financiera de los ciudadanos españoles, en toda la ristra de pufos financieros que van surgiendo, y sin un reproche. Terra, Avanzit, Astroc, Gescartera, Afinsa, Forum… Vamos, que Madoff palidece en comparación con nuestros sesudos estafadores, sobretodo al ver que aquí lo suyo sería legal.



No os engañéis, la Inversión hoy día es difícil, pero el póquer con las cartas marcadas es imposible. Le han puesto ese eufemismo de “Inversión”, por que así nos hacen creer que, nuestros resultados dependen de nuestro intelecto y capacidad… Y como todos los inversores somos listos por definición.

lunes, 18 de enero de 2010

Las clave de Warren Buffet (Aciertos y errores)

Después de analizar el libro del inversor inteligente, he llegado a la conclusión de que, los criterios de inversión que reflejan en el libro y que ha seguido Warren Buffet en su trayectoria inversora se resume, en mi opinión, de la siguiente manera:

Un aspecto singular que se desprende es mantener a raya el criterio propio no permitiendo que nuestro ego influya en nuestras decisiones. La ponderación neutra en activos de diversa naturaleza equilibrándolos a medida que el mercado le asigna precios que alteran ese equilibrio, de modo los movimientos del mercado no son argumentos a favor de nuestras ideas sino la fuerza motriz de nuestras decisiones.



Se podría resumir diciendo, que la virtud de este método es que tiene en cuenta la única certeza absoluta en el mercado de valores, y es precisamente que no hay nada absolutamente cierto. De modo que este método contempla y se alimenta de la propia impredecibilidad del mercado usándola a favor nuestro.



Otro aspecto singular, en el que es necesario mantener el ego a raya, es fijarse más en lo que la empresa és/tiene ahora, más bien que pensar que es lo que será/tendrá en el futuro. Aunque al ser humano parece entusiasmarle hacer predicciones en cuanto al futuro, la realidad que el porcentaje de error al decir si lloverá o no lloverá al día siguiente es infinitamente superior a afirmar que llueve cuando en ese preciso momento tienes la vista elevada a las nubes y sientes como las gotas golpean tu paraguas.



La inversión en valor tiene algún escollo, en mi opinión, no de índole económica, sino más bien a nivel humano. En la inversión en valor, hay cierta obsesión por la acumulación de riqueza en el largo plazo.



Si bien es cierto que el último siglo de crecimiento y progreso sin precedentes, el resultado ha sido espectacular a muy largo plazo (obviando algunos desastres puntuales, y nuestras posibles reacciones ante esa presión psicológica).



A nivel humano, y hablando de más intangible de los activos de cualquier persona, su riqueza económica. Y teniendo en cuenta la duración de la vida, especialmente la brevedad de años con cierta plenitud, unido a la cruel distribución de la riqueza en el mundo. Me hacen reflexionar sobre la escasa utilidad de este método (así como de muchos otros en lo que la obsesión financiera borra cualquier esbozo de humanidad en esta sociedad moderna) en la obtención de objetivos más nobles y con sentido, como: el altruismo, la bondad, la propiciación de la felicidad propia y de la ajena.



De modo que aunque hablemos de finanzas, para realmente tener éxito hemos de ver el dinero como un medio, no como un fin.

viernes, 28 de agosto de 2009

¡Bienvenidos!

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