Después de analizar el libro del inversor inteligente, he llegado a la conclusión de que, los criterios de inversión que reflejan en el libro y que ha seguido Warren Buffet en su trayectoria inversora se resume, en mi opinión, de la siguiente manera:
Un aspecto singular que se desprende es mantener a raya el criterio propio no permitiendo que nuestro ego influya en nuestras decisiones. La ponderación neutra en activos de diversa naturaleza equilibrándolos a medida que el mercado le asigna precios que alteran ese equilibrio, de modo los movimientos del mercado no son argumentos a favor de nuestras ideas sino la fuerza motriz de nuestras decisiones.
Se podría resumir diciendo, que la virtud de este método es que tiene en cuenta la única certeza absoluta en el mercado de valores, y es precisamente que no hay nada absolutamente cierto. De modo que este método contempla y se alimenta de la propia impredecibilidad del mercado usándola a favor nuestro.
Otro aspecto singular, en el que es necesario mantener el ego a raya, es fijarse más en lo que la empresa és/tiene ahora, más bien que pensar que es lo que será/tendrá en el futuro. Aunque al ser humano parece entusiasmarle hacer predicciones en cuanto al futuro, la realidad que el porcentaje de error al decir si lloverá o no lloverá al día siguiente es infinitamente superior a afirmar que llueve cuando en ese preciso momento tienes la vista elevada a las nubes y sientes como las gotas golpean tu paraguas.
La inversión en valor tiene algún escollo, en mi opinión, no de índole económica, sino más bien a nivel humano. En la inversión en valor, hay cierta obsesión por la acumulación de riqueza en el largo plazo.
Si bien es cierto que el último siglo de crecimiento y progreso sin precedentes, el resultado ha sido espectacular a muy largo plazo (obviando algunos desastres puntuales, y nuestras posibles reacciones ante esa presión psicológica).
A nivel humano, y hablando de más intangible de los activos de cualquier persona, su riqueza económica. Y teniendo en cuenta la duración de la vida, especialmente la brevedad de años con cierta plenitud, unido a la cruel distribución de la riqueza en el mundo. Me hacen reflexionar sobre la escasa utilidad de este método (así como de muchos otros en lo que la obsesión financiera borra cualquier esbozo de humanidad en esta sociedad moderna) en la obtención de objetivos más nobles y con sentido, como: el altruismo, la bondad, la propiciación de la felicidad propia y de la ajena.
De modo que aunque hablemos de finanzas, para realmente tener éxito hemos de ver el dinero como un medio, no como un fin.
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